Después de las vacaciones, muchas cocinas españolas presentan un aspecto paupérrimo. Nevera vacía, congelador con tápers petrificados y una despensa bajo mínimos. La rutina vuelve de golpe, llegan los recibos, los libros del colegio, las matrículas, el trabajo y una sensación general de que toca apretarse el cinturón tras los excesos veraniegos, pero también volver a poner la casa en marcha en términos culinarios. Seguir leyendo