En las escaleras del metro de Madrid una palabra que pisan miles de personas todos los días aparece grabada en el metal: ThyssenKrupp. También está en aeropuertos, centros comerciales y estaciones de tren en todo el mundo. Aunque sea discreta y en ocasiones solo figuren las iniciales (TK), remite a una de las mayores fortunas industriales: la familia Thyssen, gigante del acero alemán que hoy ya se ha desligado de la empresa. Uno de los descendientes terminó en Argentina y es, quizá, la figura más enigmática. Seguir leyendo