El consumo de huevos en la Argentina alcanzaría este año las 430 unidades por habitante, un 8% más que las 398 registradas en 2025, según las proyecciones de la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (Capia). La estimación equivale a 32 huevos adicionales por persona al año y acompaña una expansión productiva: la entidad calcula que la producción llegará a cerca de 440 huevos por habitante, frente a los 406 del año pasado. Las cifras fueron presentadas con motivo de celebrarse la Semana del Huevo y del Día Mundial del Huevo. En ese contexto, Javier Prida, presidente ejecutivo de Capia, destacó el crecimiento del consumo, aunque también señaló dificultades que enfrenta la actividad, entre ellas “la falta de trabajadores capacitados”, el recambio generacional en las empresas familiares y los costos para realizar nuevas inversiones. “Nos posiciona de manera inmejorable”: el campo celebró la apertura de Japón a la carne vacuna argentina “El año pasado cerramos con una producción de 406 huevos per cápita, de los cuales 398 se destinaron al consumo en el mercado interno. Para este 2026 proyectamos alcanzar una producción cercana a los 440 huevos per cápita, manteniendo una oferta sólida donde unos 430 huevos quedarán en la mesa de los argentinos”, afirmó. Para Prida, esa evolución “ratifica al huevo como una proteína amigable, saludable, económica y de facilísimo acceso para toda la población”. Según las estimaciones de la cámara, al cierre de 2026 la cadena contará con 67 millones de gallinas ponedoras, superará los US$2200 millones de facturación e involucrará a más de 32.000 personas entre empleos directos e indirectos. En una charla con periodistas, el directivo sostuvo que todavía hay margen para ampliar el consumo. Identificó diferencias entre generaciones y señaló que entre quienes nacieron en las décadas de 1950 y 1960 persiste la asociación del huevo con el colesterol, un concepto que, según explicó, condiciona sus hábitos. “Esa franja etaria tiene un consumo bastante bajo”, indicó. En cambio, describió una mayor presencia del huevo entre los jóvenes, a partir de lo que observa en los encuentros de los amigos de sus hijos y en sus hábitos vinculados con el gimnasio. El crecimiento de la actividad también plantea necesidades de formación. Consultado sobre si el déficit se limita a veterinarios o alcanza a otros trabajadores, Prida respondió: “Fuerza de trabajo de todo nivel también, pero necesitamos gente capacitada que tenga voz de mando y capacidad de gestión”. En ese sentido, explicó que Capia impulsa la capacitación y el perfeccionamiento de estudiantes y profesionales. También señaló que hay productores que envían a sus veterinarios a conocer maquinaria en el exterior cuando ellos no pueden viajar. Desafíos Otro desafío es la continuidad de las empresas familiares. Prida describió situaciones en las que los hijos eligen profesiones ajenas a la producción y otras en las que quieren incorporarse, pero encuentran dificultades para asumir la conducción. “También está el padre de familia que no quiere largar la batuta y sigue llamando a Capia, pidiendo que le pase un fax”, deslizó. Frente a esos puntos, afirmó que el acompañamiento requiere algo más que asesoramiento económico: “Ya no alcanza con un tipo que vea la parte económica; tenés que poner un psicólogo. Estamos apoyando mucho a los socios en esos temas, que no son menores”. En materia impositiva, reiteró el pedido de una reducción del IVA. “Desde 2011, estamos pidiendo que rebajen el IVA”, sostuvo. Su planteo es que el huevo tenga un tratamiento equivalente al de otras proteínas. “Nos estamos perdiendo producir más, exportar más y generar más empleo de forma genuina”, afirmó. En paralelo, la industria busca desarrollar nuevos negocios a partir del aprovechamiento de sus residuos. En la entidad recordaron que “hay productores que integran el circuito desde la producción de cereales para alimentar a las aves hasta la comercialización del huevo fresco o procesado”. La industrialización también permite reutilizar el cascarón para obtener subproductos. Una de las líneas de trabajo es el procesamiento del guano. “Estamos trabajando fuertemente en el aprovechamiento integral del guano. Se están realizando inversiones muy importantes en el sector para procesarlo y comercializarlo como enmienda orgánica o fertilizante, según el tratamiento técnico aplicado”, señaló Prida. Durante la charla, advirtió que esos proyectos requieren inversiones importantes y que el financiamiento disponible dificulta su concreción. “Hoy, los créditos que están disponibles no son amigables como para meterse”, dijo. Además, mencionó el pedido al Gobierno para eliminar los aranceles de importación de la maquinaria necesaria para esos procesos.