MAR DEL PLATA Palabras del Gobernador Kicillof durante el acto de cierre del Congreso Nacional del Agua Viernes 8 de Agosto 2025 <a href="https://www.youtube.com/embed/MhOxU2jTsDk?wmode=opaque">Embedded video for Palabras del Gobernador Kicillof durante el acto de cierre del Congreso Nacional del Agua</a> Buenas tardes a todos y a todas. Para mí es un enorme orgullo, una gran satisfacción poder estar acá en el cierre de este Congreso Nacional del Agua que requiere algunas consideraciones. La primera, empecemos. Kato [Gabriel Katopodis, ministro de Infraestructura y Servicios Públicos], Nacho te dicen acá, yo te digo Toto [Ignacio Lamothe, secretario general del CFI], Cristina [Cristina Álvarez Rodríguez, jefa de Asesores bonaerense], todos los que han participado, la organización no es que se muestra teniendo una planificación, la gente, el lugar, la organización se muestra así, con 1.200 inscriptos y 500 trabajos presentados. Este Congreso es un éxito que exige reflexionar un poco. En primer lugar, por qué estamos hoy acá en Mar de Plata, en nuestra provincia de Buenos Aires, llevando adelante este evento de jerarquía internacional que tiene una historia larga, hace 50 años se hace el Congreso, esta es la edición 28, porque se hace cada dos años. ¿Por qué estamos hoy acá? Parece natural, interés hay, nacional, internacional. Contamos con presencias importantísimas como la de Celeste [Celeste Saulo, directora de la Organización Meteorológica Mundial], como la de todos los expertos de otros países, los representantes de otras provincias, los intendentes. Interés hay. ¿Qué problema hubo? Que el Gobierno nacional lo abandonó, decidió no hacerlo. Y lamentablemente, no es el primer ni el único caso. Se viene repitiendo en diferentes áreas. Recuerdo algunas, hace poquito estuvimos junto con nuestra ministra de Ambiente, en Lomas de Zamora, haciendo la PreCOP 30 en la provincia de Buenos Aires, también con expertos internacionales, científicos, representantes políticos, universidades. Estuvimos haciéndola en la provincia de Buenos Aires, porque, como saben, el Gobierno nacional dio un portazo inexplicable y se apartó no solo de la organización, sino de la participación. Hace no tanto tiempo estuvimos haciendo también otro evento de jerarquía internacional y nacional como fue la Jornada de Ecosistemas Geoespaciales, en La Plata, en el Teatro Argentino. No tiene tal vez tanto renombre o tanto conocimiento, pero son todos aquellos que trabajan con las tecnologías satelitales, de geolocalización, algo necesario, urgente para hacer, imprescindible y, sin embargo, de nuevo el Gobierno nacional decidió quedarse afuera o más bien no hacerlo, o más claramente impedirlo. Entonces lo hicimos desde la provincia de Buenos Aires. Venimos teniendo que tomar estos congresos, actividades, reuniones, ante el abandono, ante —como le decimos nosotros— la deserción del Gobierno nacional en diferentes planos. Congresos, reuniones científicas, jornadas, donde participan incluso representantes y miembros de organismos nacionales en estado de amenaza, por no decir de disolución o de ataque. Yo me alegro y vengo a festejar y a felicitar el esfuerzo, el logro, pero es en un marco complejo, complicado, perturbador. Está muy bien que podamos hacer acá el Congreso Nacional del Agua, pero sepamos que es porque algo está funcionando muy mal, algo está andando muy mal en nuestro país. Porque algo falta. Kato lo decía con naturalidad, porque con el paso del tiempo corremos el riesgo también de no solo registrarlo, observarlo, asumirlo, sino finalmente tal vez naturalizarlo. Pensar que es así, que es un hecho de la realidad, un hecho prácticamente natural, establecido que el Gobierno nacional no haga determinadas cosas. Y la verdad es que es gravísimo, tristísimo, dolorosísimo y tiene miles de ejemplos. Fíjense si la provincia Buenos Aires o alguna otra provincia argentina no asumía la organización del Congreso, se hubiera cortado una secuencia de 50 años de construcción, articulación, encuentro, producción, vinculación internacional. Sobre eso quiero llamar la atención para empezar, para que no quede como un hecho al pasar. Finalmente salvamos el Congreso y estamos acá, ¿por qué no festejarlo? Pero no podemos por estar haciéndolo y sustituir funciones que no son nuestras, por eso también agradezco al CFI, porque no hubiera sido posible sin el CFI. Les voy a decir algo que es un intercambio que acabamos de tener con Ignacio donde decíamos “si el INA, tan prestigioso, tan importante, central para las provincias, para la Argentina, lo quieren destruir o empiezan a achicarlo demasiado y habría que asumirlo desde todas las provincias, tal vez en el CFI en algún lado”. Y la verdad es que es una es una solución, pero una solución dolorosa también. Porque lo que estamos haciendo es suplir una ausencia que nos lleva hoy a decir —lo dije hoy también sin querer, por eso lo repito— hoy estábamos en Mar Chiquita inaugurando obras, trayendo, recuperando una obra de una escuela técnica que abandonó el Estado nacional que vamos a hacer junto con el intendente, con Pitingo [Jorge Paredi, exmandatario de Mar Chiquita] que están acá, con recursos del Estado provincial porque no podemos parar las obras en escuelas y la vamos a terminar. Que lo estemos haciendo y que se repita me parece que en varios planos de nuestra realidad no debería llevarnos a acostumbrarnos. Yo decía y nadie se agarró la cabeza o me contradijo, o puso cara de qué está diciendo este hombre, “no hay Estado nacional”, decía. Es de una gravedad insólita y de una significación histórica, enorme. Y yo me animo a decir que, para la mayor parte de las cuestiones prácticas, reales, de colaboración, cooperación, articulación, no hay Estado nacional. Está llevando hacia adelante un plan tremendo, peligrosísimo, macabro prácticamente, que para colmo fue enunciado. Muchos decían,“no, no va a ser tal cosa el presidente”, me acuerdo en campaña,“porque ustedes lo van a parar”, o porque alguien lo va a parar o no se va a animar. Dijo que es un topo que viene a destruir el Estado. ¿Ustedes toman dimensión de la gravedad que tiene eso? Un país sin Estado federal, sin Estado nacional, sin gobierno, o un gobierno que limita sus atribuciones o sus incumbencias o sus funciones a planos estrechísimos de la realidad, que si bien son tremendos en sus resultados, porque por ejemplo, supongamos que se ocupa de la macroeconomía, son tremendos en sus resultados. Pero un Estado nacional no se ocupa sólo de la tasa de interés, el dólar, las reservas, no se ocupa solo de eso, no hay para eso un Estado nacional. No está, no fue creado para eso, hace eso también. Porque en un momento había monedas circulando en diferentes provincias y eso se unificó, hay hoy una sola moneda, el monopolio de la emisión monetaria lo tiene el Banco Central de la República Argentina. Sí, lo tiene que hacer el Estado nacional, pero no tiene que hacer solo eso, no puede ser que se ocupe solo de eso. Porque en Defensa hay un tremendo desfinanciamiento, en cuestiones diplomáticas, en la diplomacia, lo hablaba recién con gente que está afuera, estamos dando vergüenza como país. Tenemos un gobierno que adoptó como política internacional, el seguidismo y la subordinación absoluta a políticas de una gran potencia, Estados Unidos, que ni siquiera es una cuestión crítica, es un chiste. Un país como la Argentina no tiene ni las mismas necesidades, ni la misma situación, ni la misma historia que los Estados Unidos. Nosotros no podemos subordinar nuestra política, ni lo digo por este señor que están por nombrar como embajador. No podemos tener un embajador norteamericano que se crea que es un virrey de un imperio en la República Argentina. No podemos. Es entregar y resignar demasiado, pero tiene enormes consecuencias también. Las tiene porque empiezan a faltar muchas cosas. Yo hoy no voy a extenderme en esto porque tengo varias cosas más específicas que compartir, pero sí quiero llamar la atención. No es normal, no está bien. No sirve y además, a la postre, con el paso del tiempo, no es sostenible la disolución, porque si no hay Estado nacional, si no hay Gobierno nacional, no hay articulación de políticas en ninguna materia. Está pasando, por ejemplo, con las rutas nacionales. Lo bajo a tierra para que se entienda porque no quiero hablar del federalismo en abstracto, del constitucionalismo, de la creación de nuestra Nación de la década de 1880. No quiero hablar de todo eso, pero quiero decir que las rutas nacionales no se las pueden transferir a las provincias argentinas y que cada provincia se ocupe del tramo de ruta que atraviesa su territorio, porque las rutas nacionales, como atraviesan varias provincias, lógicamente tiene que haber una autoridad de otro nivel, de otra envergadura que coordine esa política, que dé una respuesta porque no es de una ni de otra, es de las dos, y porque hacen a la conectividad. No al bienestar de los vecinos que están enfrente de la ruta, no importa, de la 7, de la 3, de cualquier ruta, de la 5, no es eso. No es eso lo que está haciendo, no es una cuestión de bacheo, es una cuestión de tener una política nacional de transporte, de vialidad, de rutas. Está faltando eso. Parece que no y tal vez pasa porque es un gobierno que habla solo de cuestiones financieras como si fuera el todo, e incluso lo dice, no se ocupa de cosas básicas de un Gobierno nacional. Pero además dice,“nos ocupamos de la macro, no de la micro”.“No de la micro, lo nuestro es la macro, determinadas variables…” Es un sin sentido. Porque les voy a explicar y le explico al presidente de la Nación. Él dice que no se ocupa de la micro. La micro es la vida cotidiana de 47 millones de argentinos, es si laburan o no, si comen o no, si los pibes van a la escuela. La micro es si las empresas cierran, la micro es si hay turismo, si cierran los gastronómicos, los restaurantes, la micro es si los pibes que estudian en la Argentina se van a tener que ir para afuera, si van a tener universidad. Eso es la micro, no le importa, lo ha dicho. Y empieza a tener tremendas consecuencias. No me animo a decir irreversibles, porque por supuesto que no hay nada irreversible, pero sí graves y complejas consecuencias. No mantener las rutas nacionales, no tener políticas nacionales de vivienda, no tener políticas nacionales, yo diría prácticamente, en salud, nos fuimos de la OMS. No solo de la COP, de la OMS. Los perjuicios que va a traer eso. Va a ser tarde cuando nos enteremos de que ahora no estamos en los sistemas mundiales de vigilancia de enfermedades, de epidemias, no estamos en los sistemas internacionales de compra conjunta de nuevas vacunas, de investigación. Nos estamos quedando afuera de un montón de cosas que van a tener y tienen efectos diarios y cotidianos sobre cada uno de los argentinos, las argentinas. En la provincia de Buenos Aires eso se ve y voy a hacer un comentario más sobre el federalismo. Nuestro país no tiene un Gobierno nacional porque la naturaleza regló que somos unas provincias, municipios, y un Gobierno nacional. Que son, digamos, estamentos gubernamentales que existen naturalmente. No, nuestro país se fundó, se creó como Nación a través de un proceso de unión nacional. Éramos provincias que nos convertimos en un solo país delegando determinadas responsabilidades que antes eran de esas provincias que estaban separadas, en una autoridad nacional. Hay responsabilidades que son provinciales, sí. Hay responsabilidades que son solamente nacionales. Pero la gran mayoría de las que hacen a la vida de todos los días son concurrentes, son de los dos niveles de gobierno, y casi diría, porque hay muchísimos intendentes, de los tres niveles de gobierno. Y que no haya uno que suele tener un papel legal, de rector en determinadas áreas, que fija las políticas generales que luego se aplican de manera territorial. Es decir, la política se diseña, aún cuando se descentralizó, por ejemplo, el sistema educativo, eso no quiere decir que no…