El primer ministro británico, Andy Burnham, se reunió ayer por primera vez cara a cara con Donald Trump y llevó a la mesa un asunto especialmente sensible para la Argentina: las islas Malvinas. El encuentro se produjo en Nueva York, al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en un momento de tensión entre Washington y Londres por la guerra con Irán, la defensa y otros asuntos. Fue el propio Burnham quien confirmó que durante la conversación abordó con Trump “cuestiones relacionadas con el comercio y las islas Malvinas”. Sin embargo, no trascendieron detalles sobre qué planteó cada dirigente respecto de la disputa de soberanía ni cuál fue la posición expresada por el presidente estadounidense. La falta de precisiones adquiere relevancia porque Trump había puesto en duda semanas atrás la tradicional postura de neutralidad de Estados Unidos sobre el conflicto del Atlántico Sur. La cuestión Malvinas volvió al centro de la relación entre Washington y Londres, mientras la Argentina mantiene su reclamo de soberanía sobre el archipiélago. En agosto, Trump había señalado que estaba revisando la posición estadounidense respecto de las islas. Días después, el presidente Javier Milei anunció que su Gobierno sancionaría a empresas petroleras que operen en aguas bajo control británico alrededor de las Malvinas. Para Burnham, defender la posición británica forma parte de una relación con Estados Unidos que busca preservar pese a las diferencias. El primer ministro también llegó al encuentro con otros temas conflictivos en la agenda, entre ellos las islas Chagos, Ucrania, Medio Oriente, inmigración, energía y comercio. La reunión fue seguida por una conferencia de prensa conjunta. Trump mantuvo un tono favorable hacia el nuevo jefe del Gobierno británico. Lo describió como un “empresario nato” y afirmó que las relaciones entre Estados Unidos y Reino Unido están mejor que durante la gestión del anterior primer ministro, Keir Starmer. “Creo que nos va muy bien”, sostuvo el mandatario, quien también habló de posibles acuerdos con empresas británicas. El clima cambió al abordar las islas Chagos. Trump reiteró su rechazo al acuerdo mediante el cual Londres prevé transferir la soberanía del archipiélago a Mauricio, aunque conservaría durante décadas el uso militar de la base de Diego García. El presidente estadounidense calificó el pacto de “terrible” y remarcó la importancia estratégica de la instalación para Washington y Londres. La discusión sobre Malvinas se produjo, además, en un escenario de cambios en la política exterior estadounidense. Su revisión de la postura sobre las islas había generado preocupación en Buenos Aires y abrió un interrogante sobre el papel que Washington podría asumir ante la histórica disputa entre la Argentina y el Reino Unido. Más allá de las diferencias, Burnham aseguró que ambos habían establecido una “buena conexión”. También planteó fortalecer los vínculos comerciales con Estados Unidos, mientras intenta reposicionar al Reino Unido tras el Brexit. El encuentro abrió un canal directo, pero dejó sin conocer qué alcance tendrá la conversación sobre Malvinas. Malvinas quedó en la agenda bilateral.