Las consultas de los argentinos en Google reflejan la crisis que atraviesa el empleo formal: en el país caen las búsquedas de palabras como “psicotécnico” y “preocupacional”, asociadas con el ingreso a un nuevo trabajo, mientras crecen las consultas por “despidos” y “facturar”, esta última asociada con el crecimiento del monotributo. El buscador más utilizado del mundo también muestra ahora un freno en el interés por descargar aplicaciones como Uber, Cabify, DiDi, Rappi o PedidosYa para trabajar. Algunos analistas consideran que puede ser un síntoma de “saturación” en ocupaciones que funcionaron como refugio para quienes quedaron fuera del segmento formal del mercado laboral. La lógica es simple: cada vez más repartidores y conductores compiten por una cantidad de viajes y pedidos que no crece al mismo ritmo; hay menos trabajo disponible para cada uno y los ingresos se achican, una situación que vienen advirtiendo trabajadores y gremios del sector. La lectura surge de un ejercicio realizado por Econviews ante el rezago con el que se publican las estadísticas laborales. A fines de agosto, los últimos datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) llegan hasta mayo y los de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), que permite observar también la informalidad, hasta el primer trimestre. Para aproximarse a una fotografía más reciente, la consultora que dirige Miguel Kiguel analizó Google Trends y comparó la evolución de distintas búsquedas con indicadores oficiales del mercado de trabajo. Entre febrero y mayo se perdieron 89.000 empleos asalariados formales en el sector privado, según información del SIPA. En apenas tres meses desapareció la misma cantidad de puestos que durante todo 2025. Las búsquedas de “psicotécnico” y “preocupacional” habían caído 7% en los tres meses anteriores a febrero, su peor desempeño desde julio de 2024, y retrocedieron otro 4% entre febrero y agosto, aunque con una trayectoria irregular. “Las personas que googlean estas palabras son un buen proxy de cuántos ingresan al universo formal, pero no de cuántos salen”, explicó Econviews. Para aproximarse a esa segunda dimensión, la consultora analizó las búsquedas de “despidos”. El interés por el término saltó 44% en febrero, mientras se discutía la reforma laboral, y desde entonces aumentó otro 13%. Econviews aclaró que es “menos útil como predictor” porque se trata de una búsqueda más amplia, que incluye al sector público y puede estar atravesada por el debate político. Un relevamiento del Ieral de la Fundación Mediterránea recordó que desde noviembre de 2023 desaparecieron alrededor de 241.000 puestos de trabajo privados formales, una caída cercana al 4%. El deterioro se concentró especialmente en dos actividades intensivas en mano de obra: la industria perdió unos 85.600 puestos y la construcción, otros 62.700. Entre ambas explican cerca del 62% de la caída total. El fenómeno también refleja la heterogeneidad de la economía. Mientras la industria y la construcción —actividades con fuerte incidencia sobre el empleo— perdieron puestos, el agro mostró una evolución positiva. La mejora de algunos sectores de la actividad, por lo tanto, no se traduce necesariamente en una recuperación equivalente del empleo privado formal. Pero la destrucción de empleo registrado convivió con un aumento de los puestos de trabajo bajo otras modalidades. Según el cuadro elaborado por Econviews a partir de datos oficiales, en los últimos dos años la economía sumó 463.000 puestos de trabajo, pese a que los puestos asalariados registrados se redujeron en 193.000. En paralelo, los puestos asalariados no registrados aumentaron en 228.000 y los no asalariados, en 429.000. El número de monotributistas, que surge de otra estadística oficial, aumentó en 129.000, hasta los 2,2 millones. La misma divergencia se observa en el último año: hubo 215.000 puestos de trabajo más, pese a que los asalariados registrados se redujeron en 119.000. Los puestos no registrados aumentaron en 183.000 y los no asalariados, en 151.000. Google captura parte de ese desplazamiento. Las búsquedas de “facturar”, que Econviews utiliza como aproximación a la evolución del monotributo y el cuentapropismo, crecieron 3% entre mayo y agosto. Según la EPH, los cuentapropistas que cocinan y venden comida desde sus hogares o hacen delivery pasaron de 82.000 en el primer trimestre de 2023 a 190.000 en igual período de 2026. En transporte, 105.000 personas se identificaron como cuentapropistas, aunque estimaciones gremiales calculan que existen más de 600.000 conductores de aplicaciones. La diferencia podría obedecer, entre otros factores, a que muchos utilizan esas tareas como segundo empleo. Econviews comparó esos datos con las búsquedas para descargar Uber, Cabify, DiDi, Rappi y PedidosYa para trabajar. En 2025, las consultas crecieron 30%, mientras que la cantidad de trabajadores vinculados con esas actividades aumentó 23%. En el primer trimestre de 2026 volvieron a avanzar 7%, casi en paralelo con el deterioro del empleo formal. Desde marzo, sin embargo, la tendencia cambió: las búsquedas cayeron 8% hasta agosto y frenaron su expansión por primera vez durante la gestión de Javier Milei. “Puede ser señal de un mercado saturado, donde los viajes ya no rinden, o de que aflojó la presión porque el universo formal ya no está tan mal”, planteó Econviews. La consultora consideró que los datos de Google Trends se ajustan más a la primera hipótesis. El Centro de Estudios del Trabajo y el Desarrollo (Cetyd) de la Unsam llegó por otra vía a un diagnóstico similar. En su último informe sostuvo que “el mercado laboral argentino está saturado”: en la última década, la producción privada aumentó apenas 7%, mientras las horas trabajadas crecieron 11% y la cantidad de trabajadores, 17%. La caída de los ingresos empuja a más integrantes de los hogares a buscar empleo y a quienes ya trabajan a sumar otra ocupación, pero esa mayor oferta encuentra una estructura productiva que no genera oportunidades al mismo ritmo. El ajuste, entonces, no aparece necesariamente como más desempleo, sino como subocupación y empleos de menor calidad, entre ellos las llamadas “ocupaciones refugio”. “Se crea trabajo pero precario y con jornadas reducidas. Este es el síntoma de un mercado laboral saturado”, concluyó el centro.