Vecinos y comerciantes de la zona de calle 1 entre 60 y 61 viven desde hace más de dos meses una verdadera pesadilla urbana a raíz de una importante pérdida de agua potable. El desperfecto, originado en un conducto de la empresa prestataria ABSA ubicado en la vereda casi esquina 61, no solo genera un persistente derroche de agua en plena vía pública, sino que ya comenzó a provocar graves afectaciones estructurales en las propiedades linderas. La situación es crítica para los frentistas y, de manera muy particular, para la tradicional farmacia situada en la ochava, cuyo comercio y espacios de almacenamiento se encuentran constantemente anegados debido a la filtración subterránea. El problema se replica en las viviendas vecinas de la cuadra que cuentan con sótano, donde la acumulación de agua es constante, obligando a los propietarios a realizar tareas de desagote diario para evitar daños irreparables en los cimientos y en sus pertenencias. “Ya perdimos la cuenta de los reclamos formales que hicimos tanto en ABSA como en el Organismo de Control de Agua de Buenos Aires (ADA)”, señalaron con indignación los damnificados. A pesar de haber ingresado numerosos expedientes y números de gestión ante ambas entidades, la respuesta institucional brilla por su ausencia y ninguna cuadrilla se ha presentado en el lugar para realizar la reparación correspondiente. La preocupación vecinal va en aumento ante el temor de que la persistencia de la filtración socave el suelo de la vereda y la calzada, incrementando el riesgo de hundimientos en una arteria de altísimo tránsito vehicular y peatonal, situada a escasas cuadras del Paseo del Bosque. Los frentistas exigen una intervención urgente de la prestataria y el control efectivo del ente regulador antes de que la situación derive en un daño estructural mayor o en un accidente en la vía pública.