De hoteles a comedores: recuperan jabones para sectores vulnerables
Lo que para un hotel suele terminar en un tacho de basura, en un laboratorio de Berisso puede tener una segunda oportunidad. Investigadores y becarios de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) La Plata, junto con la Fundación UNIBON Argentina, lograron producir un primer lote de 100 jabones reconstituidos a partir de barras que habían quedado en desuso en establecimientos hoteleros. El proyecto fue desarrollado en el Centro de Investigaciones Agrobiotecnológicas (CIAB) de la UTN La Plata y representa el primer resultado concreto de un trabajo que busca unir dos necesidades: reducir la cant…
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Abrir la fuente originalLo que para un hotel suele terminar en un tacho de basura, en un laboratorio de Berisso puede tener una segunda oportunidad. Investigadores y becarios de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) La Plata, junto con la Fundación UNIBON Argentina, lograron producir un primer lote de 100 jabones reconstituidos a partir de barras que habían quedado en desuso en establecimientos hoteleros.
El proyecto fue desarrollado en el Centro de Investigaciones Agrobiotecnológicas (CIAB) de la UTN La Plata y representa el primer resultado concreto de un trabajo que busca unir dos necesidades: reducir la cantidad de residuos que genera una actividad cotidiana y acercar productos de higiene a sectores que tienen dificultades para acceder a ellos.
Las primeras unidades ya fueron formuladas y moldeadas y ahora atraviesan una etapa de estacionamiento y curado. Una vez finalizado ese proceso, serán entregadas a la Fundación Unibon, que tendrá a su cargo su distribución en comedores y hogares en situación de vulnerabilidad social.
Detrás de esta producción hay un equipo integrado por los profesores Daniel Gulo y Oscar Danilín, el ingeniero Diego Scamuffo y los becarios Iván Gaitán, Julia Comas y Brenda Chiappetta, estudiantes de Ingeniería Química que participan del programa de formación impulsado por la UTN y la fundación.
del descarte al circuito
La propuesta parte de una realidad poco visible de la industria hotelera: buena parte de los jabones que se ofrecen a los huéspedes son utilizados apenas de manera parcial. Según los datos que maneja el proyecto, en promedio se consume alrededor del 15% de cada barra, mientras que el resto es descartado.
La lógica del proyecto consiste justamente en cambiar ese destino. En lugar de que esos restos se conviertan en residuos sólidos urbanos, son recuperados y sometidos a un proceso que incluye limpieza superficial, trituración, amalgamación con soluciones antisépticas, homogeneización y controles microbiológicos.
El objetivo es que el material pueda volver al circuito productivo bajo condiciones controladas. Para eso, el equipo trabaja con parámetros vinculados a estándares internacionales de cosmética, entre ellos la norma ISO 17516 para control microbiológico.
La primera experiencia, de 100 unidades, funciona como una prueba piloto. El próximo desafío es llevar el proceso a una escala semi industrial que permita procesar entre 50 y 150 kilos de materia prima por hora.
Pero el proyecto no se queda solamente en la cuestión ambiental. Detrás de cada jabón recuperado aparece también una dimensión sanitaria.
la importancia de la higiene
El lavado de manos con agua y jabón es una de las herramientas más sencillas para prevenir la transmisión de enfermedades, especialmente en comunidades donde el acceso a productos básicos de higiene no siempre está garantizado.
La higiene adecuada puede reducir entre un 30% y un 50% la incidencia de enfermedades diarreicas. También puede disminuir entre un 16% y un 25% la transmisión de infecciones respiratorias. A eso se suman los beneficios vinculados con la prevención de infecciones cutáneas y parasitosis.
Por eso, para quienes participan de la iniciativa, recuperar un jabón que iba a ser descartado no significa solamente evitar un residuo. También supone convertir un desperdicio en un recurso que puede llegar a una familia, un comedor o un hogar donde hace falta.
El proyecto tiene, además, una tercera dimensión: la formación. Los estudiantes que participan de las “Becas Unibon-UTN” La Plata tienen la posibilidad de trabajar en laboratorio, conocer procesos químicos, participar del control de calidad y acercarse a una experiencia de producción con impacto directo en la comunidad.
Así, en un mismo circuito, un residuo se transforma en materia prima, la investigación se convierte en una herramienta concreta y los futuros profesionales incorporan experiencia en un proyecto que busca que la economía circular no sea solamente una idea, sino algo que pueda verse -y usarse- todos los días.