El encarecimiento de los alquileres y de la vivienda, la falta de oferta y los problemas vinculados a los desahucios atraviesan buena parte de Europa, pero no existe una única respuesta frente a la crisis. Mientras algunos gobiernos apuestan por aumentar la construcción y limitar determinadas rentas, otros priorizan la libertad de mercado o endurecen las condiciones para recuperar una vivienda ante el impago.