La tranquilidad de la rutina diaria se transformó en una pesadilla absoluta para dos adultas mayores de la ciudad de La Plata. En una vorágine de manipulación psicológica, engaños digitales y desesperación, dos jubiladas de 73 y 77 años terminaron convertidas en el blanco perfecto de una implacable organización delictiva. Lo que comenzó como un intento cotidiano por resolver un simple inconveniente técnico con la empresa de cable Personal Flow, derivó en un despojo financiero colosal que supera los $22 millones. La sofisticación de las maniobras dejó al descubierto el nivel de indefensión de los adultos mayores frente a los nuevos delitos informáticos. El caso más desgarrador tuvo como víctima a la mujer de 73 años, quien desesperada por reparar el decodificador de su televisor, buscó asistencia de la compañía. Al no lograr entablar un contacto formal, halló en WhatsApp un número que ostentaba los logos oficiales de la firma. Del otro lado de la línea, una voz pausada, profesional y convincente se presentó como representante del servicio de soporte. Ganándose rápidamente su confianza, el delincuente la guió paso a paso en una trampa perfectamente orquestada: le exigió establecer una videollamada, compartir la pantalla de su teléfono celular y capturar fotografías del DNI junto a sus datos biométricos. Con el control remoto del dispositivo en manos de los estafadores y bajo el pretexto de “proteger sus ahorros”, la víctima fue inducida a ingresar a su homebanking del Banco Provincia. En medio del nerviosismo de la comunicación, transfirió inicialmente $10 millones a su propia cuenta de Mercado Pago. Sin embargo, la voracidad de los criminales no se detuvo allí. Minuto a minuto, ejecutaron un goteo indetenible de transferencias hacia cuentas de terceros por montos de $3.009.999, $3 millones, $2,7 millones y $1.773.000. Cuando el pánico y la sospecha irrumpieron en la mente de la mujer, solo alcanzó a salvar $3 millones enviándolos a su hija antes de quedar acorralada. Redes invisibles y un libreto delictivo implacable Apenas horas más tarde, el segundo golpe sacudió a otra abuela platense de 77 años bajo el mismo patrón sistemático y macabro. Tras buscar en Google una línea telefónica de la empresa, la víctima comenzó a recibir insistingentes llamados de supuestos operadores. Utilizando el mismo libreto persuasivo, los embaucadores le ordenaron iniciar una videollamada y duplicar la pantalla del dispositivo móvil. La mujer, despojada de toda sospecha y creyendo firmemente que interactuaba con personal calificado, siguió las letales instrucciones dentro de su aplicación bancaria. En cuestión de instantes, las maniobras invisibles se cobraron sus primeras víctimas económicas: dos giros directos a desconocidos por $999.999 y $700.000 esfumaron parte de los ahorros de toda su vida. Pero el horror escaló a un nivel superior cuando los ciberdelincuentes gestionaron a su nombre un préstamo preaprobado por $4,7 millones a saldar en 48 devastadoras cuotas. En un ataque de lucidez providencial frente al engaño en curso, la jubilada reaccionó a tiempo para bloquear su cuenta, logrando frenar la transferencia de ese crédito millonario que amenazaba con condenar su futuro económico. Ambos dramáticos sucesos desembocaron en denuncias formales radicadas ante la Dirección DDI La Plata, cuyos peritos informáticos libraron una carrera contra el reloj para rastrear los números emisores y desentrañar la ruta del dinero esfumado. La causa penal no solo busca dar con el paradero de los autores materiales, sino echar luz sobre una modalidad delictiva sangrienta que no da tregua a las comunidades locales. La urgencia de frenar la vulnerabilidad digital La tragedia sufrida por estas dos familias platenses encendió nuevamente las alarmas sobre la extrema vulnerabilidad que atraviesa el colectivo de adultos mayores en el entorno digital. Las autoridades judiciales e investigadores reiteraron con dramatismo las pautas centrales de prevención: bajo ningún concepto se deben entregar claves, fotografías personales de documentos o validaciones biométricas a desconocidos. Asimismo, remarcaron la importancia vital de no compartir jamás la pantalla del celular ni acceder a enlaces externos o solicitudes de soporte enviadas por fuera de las aplicaciones verficadas. Ante la menor duda o indicio de coerción, la recomendación tajante es cortar de inmediato la llamada y recurrir presencialmente o mediante canales oficiales confirmados a las dependencias bancarias y de servicios. La nota Cayeron en la trampa: dos jubiladas platenses perdieron $22 millones por estafas se publicó primero en Infocielo. Escrita por Redacción Infocielo Infocielo - Toda la información sobre la provincia de Buenos Aires al instante. Actualizada las 24 horas del día. Política, economía, interés general, deportes, policiales, judiciales, música, cultura, Legislatura, municipios, secciones electorales, elecciones, redes sociales, tendencias, espectáculos, pueblos, viajes, el tiempo, servicios, tránsito, turismo.