Catalejo: residuos descolocados
La escasa frecuencia de funcionamiento del ferrocarril Mitre, ramal Bartolomé Mitre, puede ser beneficioso o perjudicial para el usuario. Cada uno puede decidir qué hacer cuando llega al andén y ve partir el tren tan deseado a Retiro y dedicar casi 30 minutos a esperar la nueva formación. Algunos, los más, se abrazan a las pantallas y scrollean como si no hubiera un mañana. Varios lo hacen con volumen alto, desconociendo la existencia de auriculares. Otros usuarios caminan sobre el andén hasta el espacio donde da el sol. Recargan vitamina D, bien escaso en este invierno por demás gris. Los me…
Óptica: sourceFuente: LA NACION Cultura. Publicación automática del contenido provisto por su canal RSS; sin reelaboración factual de SUR NODAL.
Abrir la fuente originalLa escasa frecuencia de funcionamiento del ferrocarril Mitre, ramal Bartolomé Mitre, puede ser beneficioso o perjudicial para el usuario. Cada uno puede decidir qué hacer cuando llega al andén y ve partir el tren tan deseado a Retiro y dedicar casi 30 minutos a esperar la nueva formación. Algunos, los más, se abrazan a las pantallas y scrollean como si no hubiera un mañana. Varios lo hacen con volumen alto, desconociendo la existencia de auriculares. Otros usuarios caminan sobre el andén hasta el espacio donde da el sol. Recargan vitamina D, bien escaso en este invierno por demás gris. Los menos hacemos un inventario mental de todos los residuos que asoman entre las vías. Siempre aparecen productos “descolocados”. ¿Qué hace un limpiamuebles en aerosol entre los durmientes? ¿Cómo llegó allí? ¿Habrá algún pasajero tan fanático de la limpieza al que se le cayó el frasco por la ventana mientras pasaba una franela dentro de la formación camino a su casa? ¿Quién habrá sido el descorazonado que arrojó a las vías un ajado ejemplar de El futuro de la ciencia? Lo usual es ver botellas de gaseosas, alguna zapatilla rota, envoltorios de golosinas y snacks y, siempre, colillas pisoteadas con ansiedad.