La música romántica argentina despidió ayer a Beto Orlando, quien murió a los 79 años luego de sufrir un accidente cerebrovascular que había obligado a su internación en terapia intensiva. Su estado de salud había provocado la suspensión de una presentación prevista para este fin de semana en el Baile 70’80’, uno de los escenarios que todavía lo mantenían cerca de su público. Alberto Orlando Otero, su verdadero nombre, nació en Las Flores, pero La Plata se convirtió muy temprano en su lugar en el mundo. Era el menor de cinco hermanos y tenía cinco años cuando, debido al trabajo de su padre, la familia se radicó en la capital bonaerense. Allí creció y comenzó una relación con la música que terminaría proyectándolo a escenarios de todo el país y América Latina. DE LA PLATA AL ÉXITO En los años 60 dio sus primeros pasos con Los Labradores, un conjunto folclórico con el que recorrió distintos escenarios. Hacia el final de esa década, su interés por la música romántica y su admiración por Yaco Monti lo llevaron hacia otro género y surgió su etapa con Los Cuatro Soles. La Plata también fue escenario de un momento decisivo. En 1971, durante una de las tradicionales fiestas de Carnaval del club Estudiantes, un representante escuchó al grupo y quedó particularmente impresionado por la voz de Orlando. Ese mismo año llegó la posibilidad de grabar para EMI Odeon como “Beto Orlando y Los Cuatro Soles”. El gran salto llegó con “Dios del olvido”, que vendió unas 100 mil unidades y le permitió obtener su primer Disco de Oro. El éxito impulsó su carrera solista y lo llevó a España para grabar un disco que posteriormente también fue editado en Argentina. A su regreso participó del Festival “De costa a costa”, realizado en Piriápolis, Uruguay, donde obtuvo el primer puesto con “Si te ofendí, perdóname”. Para 1975, su compañía discográfica le entregó un premio especial después de superar el millón de placas vendidas en América. UNA VOZ ROMÁNTICA Desde mediados de los 70, Orlando consolidó definitivamente su carrera solista con un repertorio atravesado por el amor, el desamor y una particular manera de interpretar que hizo reconocible su voz. “Nunca más podré olvidarte”, “No me des tu adiós amor”, “Por culpa, por culpa de tu amor”, “Tú eres mi destino”, “Porque te quiero hasta el delirio”, “Porque diste vuelta la cara” y “25 rosas” fueron algunos de los títulos que acompañaron una trayectoria de varias décadas. También realizó una versión en castellano del célebre “Himno al amor”, de Edith Piaf. Con cientos de canciones grabadas y presentaciones en distintos puntos de América Latina, Beto Orlando siguió vinculado a los escenarios incluso en sus últimos años.